Deja por escrito reglas sencillas sobre gastos, tareas, visitas, descanso y uso de espacios compartidos para convivir con menos fricciones.
Es un documento en el que dos personas fijan reglas prácticas para compartir vivienda, habitación, espacio de trabajo u otro entorno común.
No sustituye contratos de alquiler ni normas obligatorias, pero ayuda a dejar claro cómo se organizan los gastos, tareas y hábitos diarios.
• Personas que comparten piso o habitación
• Reparto de gastos y suministros
• Organización de limpieza y tareas comunes
• Normas sobre visitas, ruido y horarios
Conviene recoger el espacio al que se aplica, el reparto de gastos, las tareas comunes, las reglas sobre visitas, los horarios de descanso y cualquier otra norma importante.
También puede incluir una fecha de revisión para adaptar las normas si cambia la situación.
• Reduce malentendidos en la convivencia diaria
• Aclara gastos y responsabilidades
• Evita discusiones repetidas
• Permite revisar las normas con una base común
Escribes las normas, las envías a la otra persona y ambas partes las aceptan. El acuerdo queda guardado y verificable.